Los sentidos son canales de entrada (input) de información que nos ayudan a reconocer y entender el mundo que nos rodea, desde aquello más lejano a nosotros como las estrellas, con la vista, hasta lo que ya se ha disuelto en nosotros, con el gusto, parafraseando un aforismo de Óscar de la Borbolla.En realidad, no importa cuántos sentidos tenemos y cuáles son más importantes, lo que importa es la computadora central a la que están conectados esos canales: el cerebro; porque es esta computadora la que procesa esa información, la interpreta, la almacena, la relaciona y la pone a nuestra disposición para ejecutar decisiones. Y aunque algún canal quede deshabilitado o parcialmente entorpecido, el cerebro se las arregla para cubrir los espacios con la información disponible.
Para mí, el "sexto sentido", entendido como sinónimo de intuición, es simplemente la capacidad que tiene la mente de llegar a conclusiones a través de información que parece insuficiente. Malcolm Gladwell en su último libro "Blink", menciona una parte del cerebro que funciona como una habitación oculta a nosotros mismos (inconsciente), en donde se encuentran rápidamente soluciones a problemas complejos a través de finos cortes de información (thin-slicing), y nos permite tomar decisiones en un parpadeo (blink).
Estábamos hablando "offline" el otro día sobre cómo la digitalización del contenido está cambiando las industrias de la música, del cine, de la televisión, la prensa y la editorial (libros).
Para entender cuáles son estos cambios, tenemos que irnos a los conceptos básicos de la información y la comunicación. Los dos más importantes son: el contenido o mensaje, que es el objeto de información o conocimiento que se quiere transmitir entre emisor(es) y receptor(es), y el medio o canal, que es el instrumento a través del cual se transmite el contenido. También es importante, el concepto del código con el que se representa el mensaje (que debe ser entendido por emisor y receptor) y el formato o presentación, (audio, escrito, video, imagen, etc.)
Hay que entender que en la comunicación lo que importa es hacer pasar el mensaje de manera que el receptor entienda exactamente lo que el emisor quiere transmitir... el medio, código, forma en que este mensaje se transmita es, valga la redundancia, solamente un medio para alcanzar un fin, y por tanto, debe usarse lo que sea más eficiente.
Si nos vamos al principio de la historia de la que tenemos registro, el hombre se vio con necesidad de comunicarse con sus contemporáneos y desarrolló un lenguaje hablado usando su cuerpo (boca, lengua, cuerdas vocales) con un código que daba nombres a cada cosa. También se vio con necesidad de dejar conocimiento para las siguientes generaciones y usó los medios a su alcance, metales y piedras, para dejarlo "guardado".... y esto hizo posible el avance de la cultura, de la civilización... y con el tiempo, de la filosofía y de la ciencia.
Esta primera forma de comunicación de labrar símbolos de un código en un medio físico es el origen del libro, que evolucionó desde las paredes de las cuevas, pasando por códices, la invención del papel y de la imprenta, hasta nuestros días.
La Revolución Industrial a finales del siglo XIX, trajo invenciones que permitieron almacenar y transmitir sonidos (telégrafo, teléfono, discos) y posteriormente imágenes (televisión, cintas)... y además permitió crear productos en masa... por lo que surgieron industrias completas alrededor de los nuevos medios masivos de comunicación.
Ahora una nueva revolución ha permitido codificar cualquier cosa (textos, sonidos, imágenes, videos) en 1's y 0's... y almacenarlo en una enorme variedad de dispositivos (celular, iPod, laptop, DVR) y transmitirlo en una red que conecta a todos con todos (Internet)... y esto está al alcance de cualquiera con una sencilla educación digital.
Obviamente esto hace que las industrias cambien. El poder de transmitir información ya no lo tienen unas cuantas empresas, lo tiene todo mundo con acceso a una computadora. Ya no tienes que comprar un medio físico donde está almacenada la información, sino que toda está disponible casi instantáneamente en Internet y me la puedo llevar a donde yo quiera en mi iPod, en mi celular, en mi Amazon Kindle.
Esto no tiene marcha atrás. Las industrias se tienen que adaptar o morir. Y aquí viene el motivo de nuestro debate, ¿le va a pasar a los libros lo mismo que le está pasando a la música, al cine y a la televisión?
Creo que tenemos que tener en cuenta la conveniencia y la inercia histórica del hábito. En el caso de la música, las películas y los programas de TV realmente se vuelve mucho más conveniente escuchar y ver lo que quiera cuando yo quiera. En el caso del libro... realmente todavía no hay nada que le gane a tirarme en cualquier lado a pasar las hojas de un buen libro. Quizás es que el medio es parte de la experiencia de leer. Quizás es que el hábito de leer tiene una inercia de siglos. Quizás es que todavía no le dan en el clavo a la tecnología... pero ya le darán.


