Es muy cierto que las ciudades se conocen a pie y Madrid posee un abolengo que lo presume en cada esquina, sobre todo en los barrios céntricos como en el que estás ubicado.Me hiciste recordar recientemente el día de la noche de Navidad por la mañana fui caminando en vez de usar el coche y me llegaban aromas y olores de todas las casas que se estaba cocinando la cena, pensé que el sentido del olfato puede ser delicioso y evocador cuando hablas del olor del pan recién horneado.
Cambiando de tema estas semanas tenía el pendiente constante en la cabeza de escribir en el blog, pero no me llegaba ninguna inspiración, sin embargo en esta semana he vivido una serie de eventos que me han hecho reflexionar mucho sobre un tema que quiero compartir contigo.
Como sabes el Milo tiene ya 19 años y no por ser un perro queda exento de los contratiempos de la vejez, es impresionante la velocidad a la que se va deteriorando: ha ido perdiendo las facultades físicas, ya no oye, ya no huele, casi no ve y sus patitas no le responden, sin embargo en su pequeña cabeza sigue sintiéndose un perro sano, el sabe que sabe bajar las escaleras y lo intenta con absoluta irresponsabilidad porque baja un escalón y rueda los siguientes, ya tuvimos que bloquearle el paso y tenemos que cuidarlo como cachorro. El paso de la vida es como volver al inicio. Coincidentemente esta semana en el gimnasio un mujer como de setenta y pico de años se subió a una caminadora y se cayó, fue muy aparatoso, porque se pegó en la pierna y en la cara, tuvieron que sacarla en silla de ruedas. También me llevó a pensar en lo mismo, esta señora en su cabeza sigue siendo joven, sigue sintiendo que puede hacer ejercicio, quizá como siempre lo ha hecho, sin embargo su cuerpo ya no le respondió.
Mi madre una vez me dijo: cuando te ves en el espejo no corresponde lo que se refleja a cómo te sientes.
Cuando eres joven rara vez piensas en la vejez, a mi edad empiezan a cambiar los parámetros, porque me doy cuenta que mi cabeza sigue siendo de una edad y el cuerpo es el que va cambiando sin avisarte. Antiguamente una persona mayor era respetada por todo su entorno, en las tribus se consideraban sabios consejeros a los que en un problema se buscaba su experiencia.
Sin embargo en la actualidad la vejez se ve de otra manera, la sociedad exige subliminalmente que se prolongue lo más que se pueda la juventud, por eso el boom del botox, las cirugías, los implantes etc. Y paradójicamente la evolución de la medicina ha logrado que el promedio de vida se extienda a muchos más años, así que dentro de muy poco la pirámide se invertirá y habrá más viejos que jóvenes. Me pregunto si la estructura social de los países está preparada para esto. La edad “oficial” en la que una empresa jubila a sus empleados es de 65 años, esa persona puede vivir hasta los noventa que pasa en esos largos 25 años en donde ya no tienes cabida en el engranaje productivo.
Me encantaría saber tu opinión, cómo te imaginas una solución para esto que te planteo.