Hay personas que se pasan la vida sin arriesgar nada, Casi siempre estas personas son conducidos por “otros” y si llegan actuar, es al ritmo que les marcan otros, jamás hacen análisis de vida y se levantan cada mañana como entes que se alimentan para seguir viviendo una existencia plana y vacía.Quizá antiguamente no existían ciertas palabras con la connotación que conocemos en la actualidad, sin embargo el ser humano es una cadena de riesgos que va tomando desde que nace y que marca su crecimiento y su vida. Por supuesto nos hemos ido sofisticando en esos riesgos, antes quizá era el riesgo de acercarse más o menos a una presa para cazarla, tomar una u otra ruta en la sorpresiva de una batalla para ganar un territorio, construir una vivienda más cerca o más lejos de un río, aventurararse a comer algún fruto u hongo desconocido.
El ser humano tuvo que aprender a sobrevivir día a día en la línea de ensayo y error, arriesgando muchas veces la vida para descubrir el funcionamiento de todas las cosas que le rodeaban y aprender a utilizarlas. Quizá el cerebro no tenía tantas conexiones como hemos ido desarrollando para el análisis como ahora, tenía que sobrevivir y eso le llevaba toda la energía. Al no comprender le adjudicaba a los fenómenos que no esperaba decisiones divinas y así se quedaba tranquilo.
En realidad, la mayoría de las veces las cosas no salen como esperamos y como cada vez caminamos más rápido los cambios radicales es la constante de ese caminar. Pocas cosas se mantienen estables y sin movimiento. Me imagino que antes las transacciones eran: yo necesito una vaca y a mí me sobran dos borregos entonces los intercambiamos. Había el riesgo de que enfermaran y los perdieras, pero no había “garantías” ni se firmaban contratos. La gente iba adquiriendo cosas que necesitaba intercambiando otras. Por supuesto se tuvieron que crear leyes que protegieran esos intercambios porque siempre han existido individuos con el alma podrida que se brinca pasos y roba y engaña.
El otro día tu hermana me pidió que le explicara la crisis financiera que estaba ocurriendo, desde luego que lo primero que le dije era que tu sabrías explicárselo mejor. Pero empecé con que todo se reduce al dinero, ese instrumento que inventamos, que le dimos un valor y que sirve para adquirir cosas. Los bancos prestan ese dinero para que las personas puedan comprar una casa, un coche, formar una empresa etc. Ese dinero lo tienes que regresar con un poco más que es el interés que ponen los bancos por habértelos prestado. En la medida que le prestan a muchos y muchos les van pagando, van teniendo movimiento y dinero constante en sus “bóvedas”. Otros que generaron dinero por otros medios lo “invierten” en los instrumentos que crearon los bancos para darles “rendimiento” y así su dinero va creciendo, pero finalmente “todo” ese dinero se junta en los bancos. Pero qué pasa cuando un número grande de personas dejan de pagar esos préstamos a los bancos, todas esas personas que tienen hipotecadas sus casas, que debe sus coches a plazos y que no cubre el monto de las tarjetas de crédito. Los bancos entran en crisis, les está dejando de entrar dinero a sus bóvedas y todo el engranaje se desestabiliza, ya no puede darle a los inversionistas sus “ganancias” porque a los que les prestaron no están cumpliendo. Determinado banco quiebra y cierra, pero cuando son muchos los bancos que entran en esta situación, el gobierno tiene que intervenir, inyectando dinero porque si no se cae todo el engranaje y más siendo la potencia económica mundial como Estados Unidos que ya no se limita sólo a personas sino a trasnacionales y a otros países. En Argentina se creó lo que se le llamó “el corralito” los bancos cerraron con tu dinero dentro y te lo daban cuando iban pudiendo y a un valor menor al que tenías. En México se creó el famoso FOBAPROA y ahora en E.U. se le inyectó 700.000 millones de dólares. Así es como lo entiendo yo, que no tengo ni idea de economía. Así que aceptaré con mucho gusto tu corrección para bien de tu hermana y el mío.
El otro día justo pensaba que con el modelo que hemos desarrollado de vida es muy fácil caer en depresión. Nadie tiene asegurado nada y la incertidumbre es uno de los estados de ánimo más desesperantes si no tenemos una fortaleza y un espíritu desarrollados.
Mi discurso actual es que debemos de volver a replantearnos la educación de los niños, volver a darle importancia a la ética, al civismo, al arte y la cultura. A saber trasmitir los valores que siempre consideran al otro antes que a uno mismo. Una de tus frases favoritas que me la repetiste mucho: “El que no vive para servir no sirve para vivir” realmente tiene significado. Sin ir tan lejos como un servicio de apostolado en comunidades marginadas o un médico sin fronteras que se instala en África para curar niños con sida. No, de una manera más simple empezar con tu entorno, con la gente que te rodea, en la familia, en el trabajo, en el vecindario. Lograr que las personas vean en ti un ejemplo a seguir, un consuelo, una esperanza… ya a nadie le interesa influir en los demás, ayudar en dar oído a alguien que necesita ser escuchado, nos hemos sumergido en el yo y esa es la mayor desesperanza que pulula en todo los ánimos de la gente.
“El que no arriesga no gana”, si debemos aprender nuevamente a arriesgarnos a darnos sin importar que nos lastimen . Aparecerá otro que esté en búsqueda de lo mismo y así se puede crear un contagio como la “gripe” en donde haya una epidemia de buena voluntad para el otro.
