lunes, 30 de noviembre de 2009

Renuncio a los favoritos


¿Cuántas veces nos han preguntado sobre cuál es nuestro "favorito" de un grupo de elementos? No importa la colección, - colores, música, películas, libros, comida, lugares, animales, deportes y personas de todos los campos - suele ser a través de los favoritos que empezamos la excursión para conocer a alguien y nunca faltan en los perfiles de las redes sociales en los que expresamos al mundo quiénes somos.

Cuando te gusta alguien es natural querer llevarla a comer a un restaurante de su comida favorita, regalarle su flor favorita o invitarla a bailar su canción favorita. Es natural comenzar a comparar libros favoritos, lugares favoritos, películas favoritas, etc. como si fuera un protocolo de intersección del conjunto de cada uno, para encontrar aquello que tienen en común.

Pero, ¿qué haces cuando la persona que te gusta y quieres conocer te responde que por principio no tiene favoritos de nada? Así me ha pasado a mí hace unos días con la persona que ha inspirado este artículo.

Al principio me ha dejado desarmado. Sin favoritos se anulan más de la mitad de las preguntas que utilizamos para conocer a alguien... Pero después me he dado cuenta de lo coherente que es no tener favoritos, porque en vez de conocer un disfraz prefabricado he ido directamente a conocer a la persona auténtica cuyas preferencias no se mantienen estáticas sino que cambian continuamente.

¿Qué significa tener un favorito? ¿En qué momento lo decidimos?¿Por qué tenemos que tener un favorito? En realidad no tenemos porqué limitar a un puesto de favorito algo que podemos mantener abierto a todo cuanto existe.

¿Por qué debo tener un color favorito... si me gusta el azul del cielo, el rojo del atardecer, el verde de la naturaleza y el blanco de la luna?

¿Por qué debo tener una comida favorita... si hoy se me antoja pasta italiana, mañana un restaurante francés y pasado mañana una hamburguesa?

¿Por qué debo tener un tipo de música favorito... si en momentos diferentes quiero bailar, cantar, relajarme o acompañar un estado de ánimo específico?

¿Por qué debo tener un libro favorito... si cada uno es único cuando lo leo y cada uno cambia conmigo cada vez que vuelvo a leerlo?

¡Renuncio a los favoritos! Vivir sin ellos es una verdadera liberación. Me gustan momentos específicos cuando los vivo porque los vivo... y no porque se adaptan a un sistema predefinido de clasificación de preferencias.

Vivir sin favoritos es vivir el momento, es disfrutar cada cosa como única, es evitar hacer comparaciones y es aceptar que no somos una fotografía estática, sino una trayectoria irrepetible en constante movimiento.

martes, 21 de julio de 2009

Cumpleaños


Después de tener medio abandonado nuestro blog (reconozco que yo tenía “el Balón”) Pero que mejor pretexto de retomarlo que tu cumpleaños. Me decías que no estabas de mucho ánimo para celebrar éste; efectivamente hay años especiales y otros que no lo son tanto, por circunstancias deseamos pasar ese día como cualquier otro.

Los ritos para celebrar el día que nació una persona nacieron para alejar a los malos espíritus, ese día en especial, el cumpleañero estaba más cerca de los dioses por lo que se celebraba como un estilo de protección para todo el año.

En este mundo moderno donde la velocidad en la que vivimos nos ha obligado a volvernos más prácticos la gente ya no tiene tiempo de hacer rituales, ¿para qué? Pareciera que el tiempo dedicado expresamente para soñar y divertirse ya no tienen cabida.

Antes las personas cuando iban al teatro vestían sus mejores galas, hacían de esa salida una noche especial, ahora la gente va en jeans y de cualquier forma. Pensando prácticamente se puede disfrutar igual de un concierto o una obra de teatro vestido como sea. Pero se eliminó el ritual.

Antes en los hogares en días especiales, se sacaba la mejor vajilla, el mejor mantel, la mejor cubertería, se ponía un centro de flores y se cocinaba diferente, ahora se celebra pidiendo que todos traigan algo, se ponen platos y vasos de plástico para que nadie tenga que trabajar lavándolos después, se viste con ropa cómoda y pensando prácticamente se están reuniendo igual, se está festejando igual, pero se acabo el ritual…

Antes las personas se sentaban a escribir, tenían una papelería especial para cada ocasión, cumpleaños, navidades, bautizos, bodas, se usaban plumas y tintas especiales, se lacraban los sobres con las iniciales del que la mandaba, se estudiaba caligrafía porque la letra decía mucho de la educación de las personas, la manera de escribir, de expresarse, con elegancia, cuidando el lenguaje, usando las palabras correctas. Ahora nos hemos vuelto “prácticos” con tanta tecnología lo anterior es una pérdida de tiempo: mandamos mensajes cifrados, comiéndonos las palabras para que no ocupen tanto espacio y da lo mismo el lenguaje lo importante es hacerse presente.

Uno de mis pasatiempos favoritos cuando estoy de vacaciones es sentarme a tomarme un café a nivel de la calle donde transita mucha gente e imaginarme la vida de las personas que pasan por cómo van vestidas, por el semblante que tienen, por los accesorios, por los zapatos. La única finalidad de algo así es soñar, es dejar volar la imaginación, es divertirme pero prácticamente no sirve para nada.

Ya sé que todo lo anterior entra en el terreno de la polémica, existen mil argumentos de que el tiempo es oro y que más vale emplearlo en cosas productivas, pero lo que te quiero decir con todo esto es que por muy razonal que te hayas vuelto, por muy “enfermo” de practicismo que estés, no dejes morir tu imaginación, que yo que soy tu madre se que la tienes fuerte y también ayuda a estimular la inteligencia además de divertirte.

Hace 28 años después de un educativo curso de psicoprofilaxis se me rompió la fuente en la noche justo cuando cerré las cortinas para irme a dormir, no tenía contracciones frecuentes así que me acosté y me dormí. A las 6 de la mañana nos fuimos al hospital con calma, me pusieron oxitocina para acelerar el proceso y durante 8 horas pude controlar las contracciones con respiraciones, te tuve psicoprofiláctico que para un bebé es una maravilla, calificaste muy bien, lloraste inmediatamente y te hiciste pipi. El doctor te puso en mis brazos y al oír la voz de tus papás te calmaste en el segundo, fuiste un bebé espectacular y contigo aprendí a ser mamá y como dice Mafalda nos graduamos en el mismo día…por eso hay que celebrar.
FELIZ CUMPLEAÑOS.

sábado, 28 de marzo de 2009

Porque si...
















Estoy en todas partes; me reproduzco a una velocidad mayor que cualquier especie; eso obliga a que todas las personas me adopten, me carguen y me alimenten apenas chillo.
Me da risa escuchar que no se debe interrumpir cuando las personas están hablando. A eso me dedico.

Escuchen mi historia:

El señor “X” entra en una agencia de viajes. El lugar está repleto. Toma su número de turno y espera quince minutos.

Una señorita lo llama desde un escritorio y le pregunta: -¿A dónde desea viajar?; Déme su nombre completo, por favor. Está a punto de responder cuando entro con mi exigencia característica.
Como una esclava a la voz de su amo, la señorita me hace caso inmediatamente. Teclea su computadora mientras el señor “X” siente cómo su nariz, ojos, orejas, huellas digitales, y su nombre se van convirtiendo en una masa invisible vencida por mi enorme poder. Incrédulo, trata de entender por qué debe esperar más tiempo.

La señora “T” llega a la sala de un consultorio. Saluda con un “buenas tardes”. Toma una revista, se sienta a esperar cuarenta y cinco minutos hasta que la hacen pasar con el doctor.

-¿Es su primera cita conmigo, verdad? ¿Qué síntomas tiene?

La señora “T” está a punto de responder cuando se me pega la gana interrumpir. Yo no hago antesalas ni pago consultas, produzco sentimientos de culpa si no me atienden rápido, sobre todo cuando grito. Por eso la señora “T” se queda callada, impotente, esperando sumisa a que yo termine.

La señora “E” decide ir a visitar a su amiga en el otro extremo de la ciudad para ponerse de acuerdo con ella. Después de una hora de intenso tráfico llega a la cita. La reciben, le ofrecen café y, finalmente, sentada frente a su amiga, dice:
- El día del maestro, la posada y la visita al museo ¿en qué fechas quedarán?

La amiga está consultando el calendario cuando de repente entro yo en la conversación. Yo que no sé nada de semáforos ni de recorridos agotadores, yo que puedo colarme como una rata en una rendija, que ya me acostumbré a paralizar cualquier actividad, estoy en medio de ellas.
¡Ah! Cómo disfruto metiéndome en un apasionado beso de dos enamorados, que se despegan nada más oírme. Algunos hasta salen del baño con los calzones en las rodillas para hacerme caso. Si vieran que cumplidor soy para las conversaciones clandestinas.
El mejor alcahuete entre dos amantes. Soy aplicadísimo para dar malas noticias; un llamado mío cambia herencias o aumenta tres ceros a un contrato. Incluso puedo agregar una nota musical a un concierto de Mozart, o desconcertara un experimentado maestro en una conferencia.
Soy causante de úlceras y palpitaciones; de travesuras y regaños. Hay quienes duermen conmigo, y si no, a media noche corren para ver qué me pasa.

Cada día es más caro mantenerme, me he vuelto sofisticado y quepo en cualquier parte, a pesar de que en más lugares públicos piden por el altavoz que me silencien.

El señor “X” y las señoras “T” y “E” hoy se sintieron víctimas de mi poder, hablaron muy mal de mi, yo que soy sólo un teléfono han logrado quitarme la voz.

Ahora hago cosquillas, pero de que me atienden, ¡me atienden!…

sábado, 21 de marzo de 2009

Trayectoria de mis ojos el primer día de primavera
















Una terraza, una ventana al mundo.

El sol. El reflejo de la luz en las ventanas de los edificios.

La calle. Los coches circulando desordenadamente. Motores viejos, motores nuevos.

La calle. El vapor elevándose desde el pavimento. El calor primaveral.

Mi vaso. Medio lleno, medio vacío, cada vez menos frío.

La gente. Hombres y mujeres sonrientes, mangas cortas, ojos cubiertos.

La gente. Niños jugando, gritando alegremente. Mundos imaginarios que sólo ellos ven.

La gente. Personas mayores apoyando el peso de la vida en un bastón.

Mi vaso. Vacío. Anunciando la venida de su sucesor.

El agua. Brotes de las fuentes, circulando por las venas escondidas de la ciudad.

El verde. En los árboles alineados en las jardineras. Decorando simétricamente los parques.

El aire. Estático. Ni una brisa. Ni una hoja en movimiento. 

El cielo. Un azul clarísimo interminable. Ni una nube.

El cielo. Las estelas blancas de los aviones enfilados hacia destinos desconocidos.

El cielo. El sol cayendo en el horizonte. 

El sol. El sol. El sol.

sábado, 14 de febrero de 2009

El paso de la vida



Es muy cierto que las ciudades se conocen a pie y Madrid posee un abolengo que lo presume en cada esquina, sobre todo en los barrios céntricos como en el que estás ubicado.

Me hiciste recordar recientemente el día de la noche de Navidad por la mañana fui caminando en vez de usar el coche y me llegaban aromas y olores de todas las casas que se estaba cocinando la cena, pensé que el sentido del olfato puede ser delicioso y evocador cuando hablas del olor del pan recién horneado.

Cambiando de tema estas semanas tenía el pendiente constante en la cabeza de escribir en el blog, pero no me llegaba ninguna inspiración, sin embargo en esta semana he vivido una serie de eventos que me han hecho reflexionar mucho sobre un tema que quiero compartir contigo.

Como sabes el Milo tiene ya 19 años y no por ser un perro queda exento de los contratiempos de la vejez, es impresionante la velocidad a la que se va deteriorando: ha ido perdiendo las facultades físicas, ya no oye, ya no huele, casi no ve y sus patitas no le responden, sin embargo en su pequeña cabeza sigue sintiéndose un perro sano, el sabe que sabe bajar las escaleras y lo intenta con absoluta irresponsabilidad porque baja un escalón y rueda los siguientes, ya tuvimos que bloquearle el paso y tenemos que cuidarlo como cachorro. El paso de la vida es como volver al inicio. Coincidentemente esta semana en el gimnasio un mujer como de setenta y pico de años se subió a una caminadora y se cayó, fue muy aparatoso, porque se pegó en la pierna y en la cara, tuvieron que sacarla en silla de ruedas. También me llevó a pensar en lo mismo, esta señora en su cabeza sigue siendo joven, sigue sintiendo que puede hacer ejercicio, quizá como siempre lo ha hecho, sin embargo su cuerpo ya no le respondió.

Mi madre una vez me dijo: cuando te ves en el espejo no corresponde lo que se refleja a cómo te sientes.

Cuando eres joven rara vez piensas en la vejez, a mi edad empiezan a cambiar los parámetros, porque me doy cuenta que mi cabeza sigue siendo de una edad y el cuerpo es el que va cambiando sin avisarte. Antiguamente una persona mayor era respetada por todo su entorno, en las tribus se consideraban sabios consejeros a los que en un problema se buscaba su experiencia.

Sin embargo en la actualidad la vejez se ve de otra manera, la sociedad exige subliminalmente que se prolongue lo más que se pueda la juventud, por eso el boom del botox, las cirugías, los implantes etc. Y paradójicamente la evolución de la medicina ha logrado que el promedio de vida se extienda a muchos más años, así que dentro de muy poco la pirámide se invertirá y habrá más viejos que jóvenes. Me pregunto si la estructura social de los países está preparada para esto. La edad “oficial” en la que una empresa jubila a sus empleados es de 65 años, esa persona puede vivir hasta los noventa que pasa en esos largos 25 años en donde ya no tienes cabida en el engranaje productivo.

Me encantaría saber tu opinión, cómo te imaginas una solución para esto que te planteo.

domingo, 18 de enero de 2009

Caminatas por Madrid - v 1.0



Casi todos los sábados, cuando logro despertarme a buena hora por la mañana, me visto con la ropa más cómoda que encuentro limpia y salgo dispuesto a caminar buena parte del día por las calles de Madrid.

Vivo prácticamente en el corazón del distrito de Chamberí, muy cerca de la glorieta del Pintor Sorolla y de la iglesia de Santa Teresa y Santa Isabel por la que la estación de metro "Iglesia" recibe su nombre. Es un barrio tradicional de Madrid, lleno de edificios muy bonitos con estilos arquitectónicos modernistas y neogóticos, muchos declarados monumentos nacionales. Es también una zona llena de vida y en las calles puedes encontrarte gente que ha vivido en el barrio toda su vida, estudiantes universitarios, chinos que abren tiendas donde encuentras cualquier cosa, trabajadores trajeados o uniformados, mucha gente extranjera como yo que ha hecho de esta ciudad su casa.

El último sábado caminé por mi ruta favorita. Camino por toda la calle de Eloy Gonzalo, desde la iglesia, dejándome tentar por el olor del pan dulce recién hecho de las panaderías y pastelerías, hasta la glorieta de Quevedo. Ahí comienzo a bajar por la calle Fuencarral, haciendo una parada obligada en la Casa del Libro de donde nunca salgo con las manos vacías. Esta vez compré una edición de bolsillo de "El libro de los seres imaginarios" de Borges. Llegando a la glorieta de Bilbao bajo por la calle Sagasta hasta la plaza de Alonso Martínez y me detengo unos minutos a tomar un café en el Juan Valdez. La caminata continúa al sur, perdiéndome por las calles de Chueca, descubriendo nuevos lugares para futuras comidas o cenas, como el Bazaar en la calle Libertad que se ha vuelto uno de mis favoritos. A veces llego hasta la Gran Vía, la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, dependiendo del clima, del ánimo y del tiempo disponible.

En cada caminata aprendo algo ya sea observado del mundo que se desarrolla a mi alrededor, reflexionado del universo que se debate en mi interior, o leído del libro que ese día llamó mi atención al estilo del Cementerio de los Libros Olvidados del que escribe Ruiz Zafón.

Esta vez comparto uno de los seres imaginarios que colecciona Borges en su libro, sacado del "Traité de sensations" en el que Etienne Bonnot de Condillac imagina una estatua en la que habita un alma que nuna ha percibido o pensado. A esta estatua se le empiezan a conferir los sentidos uno por uno, comenzando por el olfato, que es el sentido menos complejo de todos... y con sólo olores de distintas flores en distintos tiempos la estatua pueda obtener facultades de entendimiento como la atención, memoria, comparación, juicio, reflexión, imaginación... y luego de voluntad, como el amor, el odio, la esperanza y el miedo.

Algún otro sábado volveré a caminar por otra ruta, aprenderé alguna otra cosa nueva y volveré a compartirla.