sábado, 31 de mayo de 2008

Misión en la vida

Respondiendo a tu pregunta: sí creo que todos tenemos una misión en la vida y es aprender día a día a conocernos y utilizar cada experiencia para crecer. Debemos empezar por saber lo que se quiere ser y hacer durante el trayecto. Las decisiones cotidianas en medio de las circunstancias y las emociones que nos afectan, van construyendo el camino que queremos. Así tomamos contacto con nuestra visión y nuestros valores. Usamos nuestra capacidad de autoconciencia como brújula que nos ayuda a detectar nuestros talentos singulares, nuestra capacidad de imaginar, con el objeto de crear mentalmente una dirección para llegar al fin que deseamos. Estamos en esta vida principalmente para aprender de cada experiencia, de cada situación y así continuar nuestra evolución como seres espirituales.

Se dice que no tenemos que “inventar” una misión sino detectarla, recordarla. Todos tenemos un sensor interno, una conciencia moral que nos permite percatarnos de nuestra singularidad y de las contribuciones específicas que podemos realizar, y solo se puede responder a la vida siendo responsables. Esa responsabilidad pasa a ser el criterio, la ética y la congruencia con el que se miden todas las otras cosas de tu vida.

Dependiendo de nuestras aptitudes o cualidades podemos ser líderes, esforzarnos, tomar iniciativas, ser originales, honestos e independientes para inspirar confianza a otras personas a ser mejores. Otros tienen cualidades para ver las dos caras de un problema y tienen la paciencia para ayudar a encontrar soluciones. Otros tienen la facilidad para dar alegría a los demás. Algunos se convierten en especialistas de algún tema y logran ayudar a mantener el equilibrio entre lo material y lo espiritual. Otros se caracterizan por ser justos y dar amor, comprensión y compasión a los que más lo necesitan. Algunos toman conciencia social y sus pasos los encaminan para mejorar a la humanidad, son líderes en grandes corporaciones o países y así pueden influir en el planeta para mejorar las cosas para todos. Ninguna misión puede ser reemplazada. De modo que la tarea de cada uno es única como la oportunidad específica para llevarla a cabo.

Cada uno de nosotros tiene cierto número de roles diferentes en su vida, diferentes áreas o capacidades en las que puede ejercer cierta responsabilidad. Por ejemplo los roles de persona, hijo o hija, hermano o hermana, novio o novia, amigo o amiga, esposo, estudiante, miembro de la iglesia, miembro de un equipo deportivo, etc. La meta es lograr el equilibrio y la armonía en todos.

Encontré unas preguntas básicas que debemos hacernos de vez en cuando: ¿sabes amar a tus semejantes?, ¿te has amado a ti mismo?, ¿has ejercido caridad con humildad?, ¿has sido siempre honesto?, ¿has valorado la vida?, ¿has respetado a las autoridades? ¿Has sido leal a tu palabra?, ¿has tratado de ser cada día mejor? ¿Has sido guía y sostén de quienes te necesitaron? Por eso es bueno hacer altos en el camino para realizar un profundo trabajo interno, dado que es allí donde están todas las respuestas a nuestras preguntas.

Mi pregunta: ¿tú crees que el ser humano ha evolucionado? ¿Somos mejores que antes? ¿Qué significa para ti evolucionar?

martes, 27 de mayo de 2008

El verdadero amor

Nunca terminaré de entender porque cuando un hombre abre el corazón se califica de cursi que es sinónimo de ridículo, creo que es una autolimitación para hablar de sentimientos y pasiones. Pienso que todas las mujeres darían lo que fuera por ser inspiración de sentimientos tan profundos en un hombre como los que expresas. Me encantó.

Respondiendo qué es para mí el amor:
Hay una diferencia enorme entre el amor y el apego. Cuando amamos con toda la connotación de la palabra no esperamos nada a cambio, es una entrega absoluta deseando el bien para el amado antes que el propio. El apego, en cambio, se basa en el temor y en la necesidad de seguir poseyendo al otro. Mucho del problema actual es que tenemos conceptos sobre el amor como clichés, de encontrar el príncipe azul o la princesa dorada, nuestra “alma gemela” y eso no existe. Sólo cuando establecemos un compromiso desprendido con el crecimiento del otro ser humano descubrimos lo que es el verdadero amor.

Y viene mucho al caso una anécdota que leí hace algún tiempo que me conmovió de sobremanera, lo relata un doctor y dice así:

“un hombre de cierta edad vino a la clínica donde yo trabajo para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y mientras le curaba le pregunté qué era eso tan urgente que tenía que hacer. Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer que vivía allí. Me contó que llevaba algún tiempo en el lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado. Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de él llegara tarde esa mañana.

-No- me dijo-. Ella ya no sabe quién soy yo. Hace ya casi cinco años que no me reconoce.

Entonces le pregunté extrañado:
-Y si ya no sabe quién es usted, ¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas?

Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo:
Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quien es ella”.

El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que es el otro, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es….

Tu pregunta: ¿qué opinas cuando digo que los hombres y las mujeres no son iguales aunque valen lo mismo? Te respondo: que estoy totalmente de acuerdo.

Justo hace unos días conversaba con unas amigas sobre el feminismo y les decía que así como el movimiento feminista fue fundamental en su época, mujeres que tuvieron que abrir brecha, conseguir derechos y cambiar un sinfín de cosas, en la actualidad hay muchas mujeres que interpretan el feminismo como una eterna competencia con los hombres en una actitud de combate contra ellos. Y así no funciona. Quiero agregar que estos conceptos son dentro del contexto occidental, porque todavía en esta época moderna hay países que las mujeres viven marginadas, sin derechos, en situaciones totalmente en desventaja con relación al hombre.

En 1949, Simone de Beauvoir afirmó en su libro El Segundo sexo que “una no nace mujer, sino que se hace mujer”. Su reflexión abrió todo un campo de indagación intelectual sobre la interpretación de la igualdad y la diferencia de los sexos.

Hombres y mujeres traemos un bagaje ancestral de educación trasmitido de generación en generación de modelos arraigados de “femenino” y “masculino”, de fuerza y debilidad. Modelos sexistas como que la mujer debe ser bella y seductora y los hombres viriles con éxito profesional.
No se trata de una guerra de ellas contra ellos. Debemos entender que todos necesitamos a los demás, debemos crear una disponibilidad de comprensión y respeto a la diferencia entre los sexos, individuos y culturas. Y entender que aunque no somos iguales, esas diferencias hacen que seamos complementarios.

Yo sigo afirmando que no hay mejor estadio que vivir en pareja. Es muy cierto que con el paso del tiempo las parejas dejan de tener la euforia del primer momento, lo importante en la consolidación de una relación es seguir teniendo momentos de demostración de amor. Quienes se dan cuenta de esto tratan de ser mejores, cada día, para su pareja. Luchan juntos para que todo funcione. Los une la convicción de querer pasar el resto de su vida juntos.

Así que a pesar de las estadísticas sigo creyendo en el amor, y en el ser humano.

lunes, 26 de mayo de 2008

La mujer ideal...

Te comparto algo que escribí hace varios años en la etapa más cursi de mi vida:

La mujer de mi vida...
-- Es una mujer que te estremece de pies a cabeza cada vez que tus ojos se encuentran con los suyos; que te desarma y somete con una sonrisa; que te hace sentir que vas a explotar en mil pedazos cada que sus labios pronuncian tu nombre.
-- Es una ilusión continua que te hace querer dar lo mejor de ti, que te inspira
a compartir sueños y luchar por alcanzarlos.
-- Es una persona que intercambia sus experiencias contigo, que te abre completamente su vida y que se interesa auténticamente por la tuya. Te escucha con admiración y te arrastra cuando ella habla.
-- Es una aliada
incondicional donde sea y con quien sea.
-- Es una esfera de paz entre la confusión del mundo, donde puedes descansar y ser tú mismo.
-- Es una princesa a quien siempre hay tiempo de consentir.
-- Es una mujer que conoces, y el mundo cambia para siempre.
Todavía creo que todas estas cosas son importantes, pero ha cambiado un poco la visión que tengo de lo que es una mujer "ideal".

Veo alrededor y las relaciones de pareja están cambiando. No duran. Algo está faltando...

Después de pensar un poco me he dado cuenta que el problema es que ya no estamos hechos con la misma resistencia que antes. Confundimos el amor con los detalles temporales (sentimientos, caricias, regalos, momentos agradables). Las relaciones empiezan siendo un paraíso como en el que yo estaba cuando escribí las líneas que compartí arriba.... pero no son así siempre. A veces todo se viene abajo y si no hay amor verdadero, no hay nada que sostenga la relación.

El amor verdadero no es algo que brota espontáneamente y si no brota no hay nada que hacer. El amor se cultiva con trabajo, con acciones, con detalles, con fuerza de voluntad, con disposición y entrega.

Por eso, la mujer "ideal" para mí es todo eso que escribí ahí arriba, pero que además tenga los mismos valores fundamentales que yo. Una mujer con la que esté seguro que puedo pasar por las pruebas más difíciles, una mujer que ame como amo yo.

Y ese es precisamente el punto para responder a la otra pregunta: ¿Qué te gusta o te disgusta de las mujeres de tu generación?

Cada vez hay menos personas que estén dispuestas a entregar un compromiso serio a su pareja. El amor se entrega con un montón de condiciones... y para mí eso deja de ser amor. Cómo puedes decir que amas a una persona cuando siempre tienes una puerta trasera segura para escapar cuando las cosas se ponen feas...? Eso es lo que me disguta.

Lo que me gusta de las mujeres de mi generación es que saben triunfar en el mundo, a veces luchando contra una corriente de siglos, sin perder aquello que las hace mujeres.

Te tengo entonces dos preguntas... ¿qué es para ti el amor? y ¿qué opinas cuando digo que los hombres y las mujeres no son iguales aunque valen lo mismo?

miércoles, 14 de mayo de 2008

El amor de los padres

Tocaste un punto que desde mi juventud discutíamos cuando nos sentábamos por horas a arreglar el mundo: ¿nacemos buenos o malos? Yo creo que son inherentes al ser humano las dos condiciones y depende del entorno que florece una u otra. Es absolutamente increíble que de un ser humano salga algo tan sublime como la Capilla Sixtina e igualmente de la mente de otro ser humano salgan los aparatos de tortura que surgieron en la Edad Media.

Aunque también el ser bueno o malo depende de las herramientas con las que ya vienes al mundo: la genética heredada más la personalidad propia. Esto lo he comprobado con un caso cercano de hijos adoptados desde recién nacidos, que viven bajo un mismo techo, comiendo lo mismo, educados por los mismos padres y a pesar de eso, el comportamiento se manifiesta muy influenciado por el origen biológico. Un hijo no deseado, producto de una violación, abandonado en una institución por una mujer de bajos recursos y poca educación, con una deficiencia vitamínica de generaciones atrás, a pesar de ser adoptado por una familia llena de comodidades, dándole buena alimentación, mandándolo a buenas escuelas, su carácter se presenta con problemas de aprendizaje y baja autoestima. Eso sólo lo explica la genética.

Cabe aquí señalar que antiguamente, cuando todavía no se establecía la institución del matrimonio por amor, las comunidades escogían con quién se debían casar los jóvenes, y una de las cualidades principales que se tomaba en cuenta era si tenían cuerpos sanos y fuertes para procrear hijos productivos a la comunidad.

Te decía que antes los padres no estaban conscientes de lo que era traer un hijo al mundo con la responsabilidad de formar a un ser humano, veían la llegada de los hijos como más brazos para trabajar y traer dinero a la casa, por lo que cumplían alimentándolo pero no se involucraban en asuntos sentimentales, porque no tenían ni idea.

Esta parte de responsabilidad de los padres es bastante moderna. Mi duda es si ha funcionado esa transformación de roles, los hijos antes vivían con los padres que les había tocado sin cuestionarse mucho, si no les gustaba el techo paterno se iban pronto hacer su vida, la terapia sicológica ni siquiera existía. Ahora después de Freud, los hijos interpretan todos sus males a través del juicio de si sus padres los marcaron de una u otra manera y siempre les echan la culpa. Y a su vez los padres viven con esa culpa de no haber hecho las cosas bien. Así que lo importante es que cuando un hijo crece haga todo un análisis personal, corte el cordón umbilical, perdone de corazón lo que haya que perdonar y empiece a construir individualmente su camino. Cuantos adultos escuchas decir que son perdedores por culpa de sus padres, una posición muy cómoda para no reconocer que el único que vive la vida fracasada es él. Nadie vive la vida por ti…ni tus padres…

Por otro lado, pues no es mi caso. Yo nací con muchos años de diferencia de mis hermanos, con unos padres mayores que me consintieron y adoraron, a pesar de la brecha generacional, cuando crecí me di cuenta que mis padres me habían regalado la mejor herramienta para triunfar en la vida que es la autoestima. Así que cuando tuve hijos mi principal meta fue darles el mismo regalo. Cuando te tienes a ti mismo, cuando no dependes de la aceptación de los demás para ser alguien, cuando crees en ti, todos los contratiempos de la vida son superables y cada caída se ve como un aprendizaje y no como un castigo.

Esta sería la respuesta a tu pregunta de la importancia del amor de un padre en el desarrollo de la vida de un hijo. La autoestima.

Leí una vez, que los hijos aprenden más de los padres de lo que NO dicen que de lo que dicen. Esto significa que un hijo es una esponja y un observador permanente, por supuesto el primer y principal referente de vida son sus padres. Esa imagen diciéndole el mismo día una madre a su hijo que no hay que decir mentiras y cuando suena el teléfono le dice contesta y di que no estoy. Un padre diciendo a un hijo sobre la importancia de la ética y el mismo hijo ver cuando su padre se pasa un alto darle un soborno a la policía para que no lo multen. Todas esas incongruencias son las que en realidad van estructurando la cabeza de un hijo, quizá al principio no entiende nada, pero cuando crece es necesario ,por lo menos ,haberle enseñado la autoestima para que el empiece a crear sus propios conceptos sobre lo que está bien y lo que está mal.

Cierro con una frase de Epicuro que dice: “La felicidad y la virtud son dos hermanas que no se separan jamás”. ¿Qué es vivir con ética para ti?

martes, 13 de mayo de 2008

Padres e hijos

Realmente no sé qué estaba pasando en mi cabeza cuando surgió la idea de hacer un blog como éste... Quizás haya sido que llevo mucho tiempo queriendo expresar mis ideas en un blog y nadie mejor que mi madre para motivarme a escribirlas, con ese efecto que causan sus palabras en mí de una combinación extraordinaria entre admiración e irritación.

Efectivamente, Ortega y Gasset dijo "Yo soy yo y mi circunstancia". Estas palabras encierran una idea de que la vida es al mismo tiempo libertad y destino... Las circunstancias, como el lugar donde naces, la educación que recibes, tu estatus económico, la cultura que te rodea y tus propios padres, determinan una gran parte de lo que eres... y por lo tanto, determinan un destino aunque con innumerables caminos entre los que tienes la libertad de elegir.

El destino de alguien nacido en Suecia no tiene los mismos caminos que el de alguien nacido en Sudáfrica, y aún el destino entre dos suecos con distintos padres es diferente, y todavía es distinto el destino de dos hermanos con los mismos padres. Pero todos tienen la libertad de elegir aquellos caminos que sean mejores dentro de los que tienen para construir su propio destino de la mejor manera posible.

A mí me tocó tener esta madre (me refiero a mi mamá) y, si hacemos caso a lo que decía Ortega y Gasset, no hay duda de que la educación que me dio, los libros que me invitó a leer y las conversaciones que tuvimos a veces hasta bien entrada la madrugada, tuvieron un papel crítico en la persona que soy ahora.

Ahora, la cuestión que propones, madre... padres autoritarios vs padres amigos de los hijos...

A mí me gusta irme siempre al principio, cuando las cosas todavía no son complicadas.
Empezaría por introducir dos conceptos: "Crear", que puede definirse como producir algo de la nada o partiendo de las propias capacidades, y "Existir", que puede definirse como ser real y verdadero o tener vida.

Dice Santo Tomás de Aquino que "todo lo existente, por existir, es bueno; ya que el mismo ser de cualquier cosa es bueno"... y creo que todos en nuestro sano juicio estamos de acuerdo de que nuestra existencia ¡es buena! Aún cuando no nos guste algún aspecto de nuestra vida, porque si no existiéramos, ni siquiera podría no gustarnos.

Sigo adelante... Los seres humanos nos distinguimos de otros animales en el hecho de que podemos contemplar que existimos y el hecho de que existir es bueno, por lo que es natural sentir gratitud sobre nuestra existencia hacia quien haya sido responsable de ella.

¿Y quién ha "creado" nuestra existencia? De forma inmediata son nuestros padres que con su propia materia y sobre todo con su amor, nos han dado vida. Si quisiera meterme en una discusión más profunda diría que además, como nuestros padres no nos crearon de la nada sino que recibieron su existencia, que permite nuestra existencia, de sus propios padres y estos a su vez de una larga cadena de antepasados que sobrevivieron en contra de probabilidades adversas (por guerras, enfermedades, desastres naturales)... y esta cadena tiene un inicio en algún punto de la creación del universo, diría que tenemos mucho que agradecer a mucha gente y a quien sea que haya creado todo eso de la nada. Sí, estoy hablando de Dios.

Pero volvamos a lo de los padres y el hecho de que gracias a ellos existimos, estamos vivos, somos reales y verdaderos...
Somos carne de la carne de nuestros padres... y al mismo tiempo, un individuo completamente diferente. Un padre tiene que cuidar de un hijo como si fuera él mismo... y al mismo tiempo educarlo para que sobreviva solo en el mundo y sea una persona de bien para el mundo.

Creo que un padre tiene que tratar de alcanzar un equilibrio entre establecer una figura de autoridad que permita guíar a los hijos por el camino correcto y una figura de amigo que permita enseñar al hijo la capacidad de amar, porque el amor sólo se aprende amando y siendo amado... y es el amor lo que da sentido a todas las relaciones entre los seres humanos. Es así como un hijo tarde o temprano se encontrará con el sentimiento de gratitud por su propia existencia, sea como esta sea.

He dicho que hace falta la dosis justa de autoridad y amistad... puede ser que demasiada autoridad inhiba los lazos de afecto y demasiada amistad impida imprimir con fuerza los valores que forman a la persona. Me atrevo a decir que la definición de un padre incluye la autoridad y la amistad, ambas propulsadas por un gran amor.

He escrito ya mucho... te toca a ti madre... ¿Cómo crees que se manifiesta el amor a los hijos? y ¿qué importancia creés que tiene el amor de un padre a un hijo en el desarrollo de la vida del hijo?

domingo, 11 de mayo de 2008

Introducción

Me sentí muy especial cuando me llamó mi hijo para decirme que por qué no hacíamos un blog juntos. Tengo 50 años y presumo de seguir en la vanguardia de las cosas, manejo bien la computadora, cosa que no todos los de mi generación pueden decir lo mismo, no obstante sigo a años de luz de mi hijo que estudió una ingeniería en telecomunicaciones y sistemas de información y maneja la computadora desde sus entrañas.

Cuando me dijo que el título del blog sería: Conversaciones de una madre idealista con un hijo racional, se me cayó la mandíbula al suelo. ¿Qué estaría pasando por su cabeza cuando pensó proponerme esto? Lo primero que deduje es que de esta manera me veía y decidí no predisponerme, es cierto, soy una romántica, idealista y soñadora y aunque considero que no me ha ido tal mal siendo así, podrían salir cosas muy interesantes de puntos de vista generacionales en distintos asuntos de la vida.

Para estas alturas de camino recorrido he llegado a la conclusión que no todo es blanco o negro, ni yo soy tan idealista ni él es tan racional, a veces las personalidades son vestidos que nos confeccionamos para interactuar en la vida como mejor podemos. Y como el hombre es: “El y su circunstancia” pues depende absolutamente dónde nacemos, la casa, el país, los padres, el status económico, la educación, la cultura, la salud y la genética. Me queda claro que existen millones de personas en el mundo que no podrían darse el lujo de ponerse a filosofar sobre la vida, empezando porque ni computadora tienen para hacer un blog y terminando porque amanecen trabajando para poder comer algo ese día, y cuando el estómago está vacío la cabeza no tiene espacio para pensar.

De todas formas no dejo de sorprenderme cada día del instrumento de comunicación en que se ha convertido Internet con todas sus opciones y ésta es una de ellas.
No más de una generación delante de la mía, los padres ejercían una autoridad muy diferente a la actual, eran distantes con los hijos porque ejercer de padre impedía la posibilidad de amistad en la relación con los hijos. Un hijo no sabía lo que hacían sus padres, ni cómo pensaban como seres humanos, ni si sufrían, ni en que se divertían. Eran continuos educadores y formadores, así habían sido con ellos y no existía otra manera. Sentarse a filosofar con un hijo era algo impensable, primero porque dentro de esa actitud de educador permanente costaba mucho trabajo ver crecer a los hijos y segundo porque había la creencia que si un padre mostraba su lado humano e imperfecto entraba en una zona de vulnerabilidad que le quitaba el poder. No estaban conscientes de la influencia tan contundente que un padre marca en la vida adulta de un hijo en los terrenos emotivos

En mi generación hubo una avalancha de libros en psicología poniéndose de moda la advertencia de los traumas que se podía crear en los hijos, incluso desde la gestación, tomar conciencia que lo que comíamos, los estados de ánimo y los estímulos externos afectaban al feto y había que estar pendientes. El péndulo se fue hasta el otro extremo: los padres perdieron su lugar ganado simplemente por ser padres, nos convertimos en ávidos buscadores de teorías que nos ayudaran a crear niños felices en el concepto de felicidad que se había “descubierto”.

Por primera vez los padres tomaban responsabilidad de traer un hijo al mundo, y lo que es cierto es que un hijo no viene con un instructivo bajo el brazo, ningún hijo es igual a otro, los padres van reaccionando como pueden, novatos en cada paso y tratando de hacer lo mejor que se pueda.

En mi opinión, quizá romántica, pienso que fue mucho mejor que los padres se volvieran amigos de sus hijos, no hay manifestación humana más autentica que la preocupación desinteresada de un padre con un hijo. Para poder ofrecerle consejos de vida se tenía que ganar el lugar de una amistad, para que el hijo escuchara, porque de otra manera los hijos ni se acercaban.

Hay personas que opinan que efectivamente se cambiaron las reglas y el que el concepto de padre se perdió en el camino, que ahora los hijos te ven como a un igual, que te faltan al respeto y que cambiaron la gratitud por exigencia. En vez de venerar y agradecer la oportunidad de nacer, la cambiaron por yo no pedí nacer, tú me trajiste, es tu obligación darme lo que yo necesito.

Tu algún día ejercerás la paternidad. ¿Cómo te imaginas que será eso? ¿Cuál es tu opinión sobre los padres inaccesibles con autoridad y los padres amigos de sus hijos sacrificando un poco dicha autoridad?