Los rituales de seducción para acercarse un hombre y una mujer quizá han ido cambiado con el tiempo, pero lo que antes se hablaba como “amor a primera vista”, “flechazo”, “atracción” ahora sabemos científicamente qué es lo que sucede y lo interesante es que a veces sucede o no más allá de nuestro razonamiento. Cuando oyes frases como: “es un buen tipo pero no me despierta ni un pecado venial” o “no lo conozco mucho pero cuando se acerca, se me eriza la piel”…Una vez estaba arriba de un caballo en el rancho de unos amigos y me habían advertido que dicho caballo estaba “entero”. Como no se mucho de caballos no le di importancia, lo interesante es que de repente el caballo vio a una yegua, se frenó en seco y empezó a segregar una substancia por la piel, se perlo de gotitas y soltó un olor muy peculiar. Ya no me obedecía y tuvieron que intervenir para que no se saliera del camino en búsqueda de “su amada”. Este incidente me hizo reflexionar que todos los animales emitimos un olor que se detona cuando estamos con el sexo opuesto para ser identificados, pero el ser humano lo ha disfrazado con jabón, con perfumes y aunque no desaparece, existe, e inconscientemente hace que una persona nos atraiga o no. En la medida de eso damos entrada a la posibilidad o al rechazo.
Los especialistas revelan que si una pareja sufre de ausencia de química y se casa con la esperanza de que el tiempo cure todo, está equivocada. Esta característica surge naturalmente sin que sea forzada. Es una mentira que las cosas pueden mejorar con el tiempo. La química es aquello que conecta y desencadena la pasión sexual. Pero si estos sentimientos no existen, puede haber mucho cariño quedándose en una bonita amistad.
Así que la conclusión es que es el cerebro y no el corazón el que hace que nos enamoremos.
La dopamina, la feniletilamina y la ocitocina son las sustancias que producen sentimientos de satisfacción y de placer y, por lo tanto, las causantes del enamoramiento. Este descubrimiento científico le quitó toda idea romántica al amor y la redujo a la producción de tres sustancias químicas en el cerebro.
Debido a esto estudios científicos dividen en tres las etapas del amor.
La primera que predomina la testosterona es la que hace que tengamos un deseo sexual continuo, que queramos estar todo el tiempo con la persona amada, piel con piel.
La segunda que predomina la dopamina y la norepinefrina, se entra en la etapa de euforia y de romance.
Y la tercera que predomina la ocitocina y la vasopresina hace que se evolucione hacia una relación apacible, duradera y segura.
Es importante saberlo porque hay muchas parejas que pasado un tiempo se decepcionan porque ya no están sintiendo lo que sentían al principio de la relación y lo confunden con que el amor ya terminó. Muchos hombres y mujeres van de relación en relación para poder vivir los sentimientos de las dos primeras etapas sin subir el siguiente escalón hacia una relación comprometida duradera y estable.
El comienzo para la seducción, antes y ahora, es la mirada; mantener el contacto visual despierta los canales de la atracción, una mirada busca una reacción en el otro, se interpreta como signo de interés o atención ante lo que decimos.
En el terreno del ligue hay miradas que provocan bajar los ojos y sonrojarte, la secuela de Cupido y le puede ocurrir a cualquiera; de repente sentir ese flechazo. Depende de las circunstancias que hagas algo más: si estás libre, si estás en búsqueda el siguiente paso es conseguir el número de teléfono para planear una cita y así empezar a conocer a esa persona que “te movió el tapete”.
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