martes, 18 de noviembre de 2008

Intersecciones


Siempre me ha gustado utilizar imágenes, símbolos, metáforas e incluso a veces matemáticas para expresar conceptos que de otra manera resulta más difícil apreciar. Uno de esos conceptos es el de las relaciones humanas... La complejidad que puede tener la manera en que dos personas se relacionan nunca deja de sorprenderme.

¿Cómo nace una amistad? ¿Qué permite que la amistad se mantenga...? ¿y qué hace que una amistad se pierda?

Utilizando la teoría de conjuntos que aprendemos en la escuela, me gusta describir la amistad entre dos personas como el espacio en el que los dos conjuntos se intersectan. Cada uno de nosotros somos un conjunto de experiencias, de gustos, de inquietudes, de ideas, de formas de ser y de pensar.... dónde nacimos, a qué escuela vamos o fuimos, en qué creemos, en dónde trabajamos, qué deporte practicamos... etc. y una amistad con alguien nace en mayor o menor medida dependiendo de los elementos que compartamos o tengamos en común. Por eso es común catalogar a los amigos por aquellas cosas que compartimos con ellos: amigos de la escuela, amigos del trabajo, amigos del tenis, amigos de la fiesta. Las amistades se mantienen mientras se cultiven esas cosas en común y se pierden cuando la intersección desaparece. Se vuelven entrañables cuando aquello que se comparte es una buena parte de la vida misma.

En una amistad se puede llegar a compartir mucho, pero siempre queda una buena parte del conjunto fuera de la intersección. En las relaciones de pareja, las cosas se complican un poco más. Cuando te enamoras, la intersección es devoradora, lo quieres saber todo de la otra persona, compartes hasta lo que no compartes, lo que te gusta y lo que no te gusta, el tiempo, el espacio, la intimidad...

Puede pasar entonces, cuando una persona es celosa de ciertas regiones de su conjunto por miedo a compartir demasiado o a perder su independencia, que se esconda detrás de trincheras y la pareja se encuentre de repente en una auténtica campaña de conquista de espacios, con el dilema de qué tanto se debe compartir y qué tanto se debe dejar libre.

Al final, creo que la relación de una pareja tiene que ser lo que en geometría se conoce como una "asíntota".... debe crecer continuamente hacia el infinito pero sin llegar a tocarse por completo... debe ser un proceso de conocerse cada día y compartir poco a poco, pero guardando siempre algún misterio, dejando siempre algún espacio nuevo por conquistar y sobre todo, que deje a cada uno ser sí mismo, cambiando las trincheras por un verdadero hogar.