jueves, 28 de enero de 2010

Aborrezco la ignorancia


Es muy curioso que hayas tocado este tema, porque desafortunadamente yo lo entendí desde muy joven cuando murió mi hermana a los 30 años. La muerte no avisa y te puedes ir a cualquier edad y en cualquier momento, por eso desde esa época asumí dos cosas: que todo lo material te sobrevive así que no vale la pena acumular y dos, que hay que tratar de vivir cada día como si fuera el último con una conciencia recta, de esta manera te acuestas cada noche sin culpas.

La valentía es un valor que debemos cultivar y que nos enseña a defender lo que para nosotros vale la pena, no sé si nacemos con ella, lo que sí sé es que la conocemos en la adversidad cuando afrontamos las consecuencias de nuestros actos y de nuestros errores y marca la diferencia entre hundirse y seguir nadando.

Una persona valiente es la que no se queda callada cuando algo está mal, como cuando está en un grupo y el tema de conversación es acabar con la reputación de alguien sin fundamento, se atreve a levantarse y parar el chisme, o cuando en la escuela ve que un grupo de cobardes está humillando al más débil, corre el riesgo de intervenir a y defenderlo aunque la acción no lo haga popular, o cuando sale a un bar y todos lo instigan a beber y se atreve a poner un alto a pesar de que lo consideren poco “solidario”. Los seres humanos siempre vamos cargando fantasmas, queremos ser aceptados, queridos, admirados, tenemos miedo a ser rechazados, aquí viene al caso cuando nos gusta alguien tener la valentía de arriesgarnos y decirlo, pero normalmente nuestros miedos nos inmovilizan.

Por eso a medida que vas caminando por la vida y a medida que logras acostarte cada noche con la conciencia tranquila entiendes que la felicidad es lo más cercano a eso. A mi edad ya dejas de cuestionarte tanto a qué venimos, porqué existimos o quiénes somos. Lo importante es encontrar tu lugar en el mundo sin tener que demostrar nada a nadie más que a ti mismo, ya creciste, ya estructuraste tu cabeza, ya entiendes que tu derecho acaba cuando empieza el del otro, empiezas a comprender que ya te quedan menos años por vivir que los que tienes vividos y empiezas a convertirte como en un gourmet, ya no pierdes el tiempo en cosas que no tienen importancia , ya no estás con personas que no quieres ,ni vas a lugares que no te apetecen, aprendes a disfrutar mucho cada momento.

Una pregunta clave que me gusta hacer a los demás es: si tuvieras la oportunidad de regresar a una determinada edad de tu vida ¿a cuál regresarías? Y es impresionante la estadística de personas que regresarían a alguna edad anterior. Muchos contestan que a los 20 años para poder estudiar otra carrera que la que estudiaron, para entrar a trabajar a otra empresa que la que entraron, para no casarse como lo hicieron etc. etc. Y sin pose alguna te digo que yo no regresaría a ninguna edad porque considero que todas y cada una las he vivido a plenitud, por supuesto que cometí muchos errores pero por ellos crecí y madure y son los que me conforman la persona que soy ahora y que a pesar de mis defectos me quiero mucho.

Aborrezco la ignorancia. He trabajado toda mi vida para cultivar la tolerancia con las personas que me he encontrado que viven en su zona de confort y que no se mueven para ningún lado, que ni hacen ni dejan hacer, que no piensan, que no tienen sentido común, que no tienen avidez por cada día aprender algo nuevo, que les da lo mismo todo como el personaje de Meursault de la novela “El Extranjero” de Albert Camus; una persona apática, solitaria, resignada ante la vida, carente de emociones y de valores, viviendo en una monotonía e indiferencia constante, y desafortunadamente en estos tiempos abundan personas así.

Por lo que respondiendo a tu pregunta: yo me enfrento a la realidad que algún día ya no voy a estar aquí; no teniendo cuentas pendientes, cerrando círculos, dejando atrás y perdonando a las personas que me hicieron daño, encontrar lo mejor de cada persona que conozco, seguir aprendiendo continuamente manteniendo el niño que nunca hay que dejar morir dentro de nosotros para no perder la capacidad de asombro, porque si vives así de verdad todos los días hay algo de qué sorprenderse….no le tengo miedo a mi muerte, cuando llegue, hasta el día de hoy, estoy preparada.

¿Tú cómo reaccionas cuando te topas con personas apáticas?

2 comentarios:

María Sánchez dijo...

Totalmente de acuerdo de principio a fin.
¿Será esto malo?
¿no debería discrepar en algo?
JAJAJA

Unknown dijo...

Despues de seguirlos por el Blog desde hace tiempo, no me queda mas que pedirles que no lo abandonen.. Ni a el ni a sus seguidores ...jejje Saludos Cordiales.