lunes, 25 de enero de 2010

La inmortalidad del cangrejo


¿Qué tienen en común la ignorancia, la valentía y la inmortalidad del cangrejo?

Ignorante es el cangrejo de su propia existencia y del hecho de que esta existencia terminará. Desde su propio punto de vista, el cangrejo es inmortal. Así como los cangrejos, muchas personas viven sus días, actuando como si el tiempo en sus vidas fuera ilimitado, ajustando su percepción del mundo para evadir la inevitable verdad de su fragilidad existencial.

Nos recuerda a la frase de Thomas Gray que cita María en los comentarios del blog: "cuando la ignorancia es felicidad, es una locura ser sabio".

Cuando estudiaba la preparatoria tuve una muy buena maestra de lógica y ética, Monica Young, que continuamente nos hacía reflexionar con la pregunta: "¿qué prefieres, vivir en una verdad desagradable o una no-verdad agradable?". Yo invariablemente argumentaba a favor de la verdad, por más desagradable que fuera.

Aquí es donde entra la valentía. El cangrejo no es valiente ante la muerte porque no es conciente de ella, más allá de la reacción producida por su instinto de supervivencia. Nosotros nos enfrentamos en todo momento a la incertidumbre respecto a las preguntas más básicas de nuestra existencia, ¿por qué existimos? ¿quiénes somos realmente? ¿cuándo dejaremos de existir? La convivencia diaria con esta incertidumbre requiere que seamos muy valientes. Nos podemos esconder en nuestros proyectos de vida (los que podemos darnos el lujo de tenerlos), pero tarde o temprano tenemos que plantarle cara a nuestra existencia y a la inevitabilidad de la muerte.

No tengo una respuesta respecto a la felicidad. No sé si es mejor vivir en la "pecera" de la que habla la pequeña Paloma en el libro de la Elegancia del Erizo de Barbery... o vivir en continuo cuestionamiento de lo que probablemente nunca sabremos.

Quizás lo más valiente es evitar ser un cangrejo, pero también evitar hundirnos bajo el peso de la realidad; cuestionarnos lo suficiente para saber que estamos de paso y que hay que disfrutar cada amanecer, cada paso que damos y cada oportunidad para dar algo de nosotros.

Quizás la ignorancia puede dar una felicidad falsa y temporal, pero enfrentar valientemente la verdad lleva a una felicidad más sólida porque se construye sobre la convicción de que a pesar de que no estamos seguros de a qué venimos y cuándo nos vamos, hemos optado por vivir lo mejor que podamos.

¿Tú cómo enfrentas la realidad de que algún día dejarás de estar aquí?

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